martes, 10 de febrero de 2009

Sensatez

   David cursa 4º de la ESO, grupo D, en el programa de diversificación. Le conozco bastante bien (le he tenido en 1º, en 2º, y en 3º) y le aprecio: es una persona cariñosa y educada en el trato personal, además de ser un chico inteligente. Ahora bien, es más vago que la chaqueta de un guardia, como diría mi padre, un liante como pocos, y suele tratar con cierta ironía y cinismo a aquellos profesores y profesoras que se dejan. Un comportamiento reprobable por el que se ha ganado algunos problemas y un montón de charlas y amonestaciones que le han hecho bastante poco efecto, la verdad.


Hoy, de camino a mi departamento paso por delante de Jefatura y ahí le veo una vez más,  discutiendo y negando cualesquiera que sean los hechos que se le imputen. Me paro y me pongo a escuchar:


-”¡Que yo no he hecho nada, que es que la profe de dibujo me tiene manía! Yo estaba haciendo los ejercicios tan tranquilo y me ha echao... Estaba todo el mundo hablando y va y me echa a mí, que estaba a mi rollo.” suelta del tirón, sin alterarse pero exagerando en sus gestos y subiendo un poco su tono de voz, sabiendo que se está perdiendo una clase y que con un poco de suerte el incidente se va a quedar en nada.


Por el pasillo avanza María, ¿os acordáis de ella? Tiene cara de no encontrarse bien, los ojos hundidos y sin brillo, y viene un poco encojida. Los que la conocemos sabemos que de vez en cuando tiene unos dolores durante la menstruación que la dejan doblada, no vale ni la Saldeva ni el Ibuprofeno ni nada. Sólo llamar a su casa y pedir que vengan a recogerla. Hoy es un día de esos para ella, pobre.


David sigue con lo suyo, ahora también en presencia de María, que espera para que la atiendan en Jefatura:


-” ...ella no me puede decir dónde tengo que sentarme, para eso está mi tutora. A mí me ha puesto ella ahí y de ahí no me muevo. Y además, ese no es motivo para que me grite. Y claro, ella me grita y yo ¿qué hago? Pues saltar, que no puedo hacer otra cosa. Si nosotros gritamos a un profesor se nos cae el pelo, pero si él nos grita pues no pasa nada. Pero a mi me faltan al respeto y no me puedo contener...” Erre que erre, ese es el discurso de David, no hay quien le calle.


María, que fue compañera suya hasta el año pasado, le mira, y le dice bajito:


-”Claro que te puedes contener, David. Te contienes con quien te da la gana y en las clases que te da la gana. Y con quien no quieres no te controlas. Es así.” 


Esto le dice María y David se calla. La charla ya no viene de de un profesor, o de su tutor, o de Jefatura de Estudios. Viene de una compañera que le conoce bien y que sabe a quién se dirige, de qué pie cojea. Se han acabado las tonterías. 


David se calla y se sienta en el banco que hay a la entrada de Jefatura esperando que acabe la hora. El jefe de estudios vuelve a su trabajo, un montón de papeles acumulados en su mesa. Yo me voy a mi departamento a corregir un rato. Y María, nuestra sensata María, espera a que vengan a buscarla: no tardarán mucho.



13 comentarios:

Cristinaa dijo...

Jajajaja, me cae bien María...
Esa es la verdad, nos aguantamos con quien queremos y no con quien no. Pero hay veces que nos sale el tiro por la culata, es lo que hay...
Hoy, por fin, en mi clase le han puesto un castigo al hijo del jefe de estudios (llevo 4 años esperándolo!!), que está en mi clase. Es uno de los 2 que peor se portan, pero nadie ha tenido valor a hacerle nada, entre otras cosas porque encima saca muy buenas notas... Aunque, a ver, que si hace algo mal debería ser castigado no?? Pues no....
Al igual que no califican algunos profesores (no todos, por supuesto) igual a los que tienen padres profesores en el centro que los que no. ¿Así como quieren que tratemos por igual a todos los profesores?

Un besazo!

Un profe cualquiera... dijo...

Hola, Cristina
María es un encanto, si la conocieras lo verías.
Peliagudo tema el de hijos de profesores en el instituto. Estoy de acuerdo, algunos se benefician en las notas o tienen impunidad si su comportamiento no es el mejor. Es así de triste.
Besotes

Clares dijo...

Yo creo que no consentiría un trato diferente para mis hijos en un centro donde yo estuviera. De hecho tengo dos sobrinos en el mío, y uno no da problemas, pero al otro no se le pasa ni una. Así debe ser, me parece.
Respecto a esa niña, es una joya, la verdad. En efecto, se trata de sensatez, de equilibrio, de poner las cosas en su sitio, y eso no es de una edad, es de la persona misma desde bien pequeña. A veces es más eficaz la palabra de un igual que la de alguien que tiene poder sobre ti, como en este caso.

Miguel dijo...

¡Hola! he leído el post y me he imaginado rápidamente esta escena en mi instituto. Parece ser que en todos los sitios pasa lo mismo. Bueno, lo de María me parece extraordinario, qué madurez la suya, da gusto tener alumno/as como ella.
Un saludo

Ali y Punto dijo...

Sensatez, y mano dura jajaja me hace gracia porque me suenan las situaciones ^^

Muak!

p.d.: Ha probado la niña un tratamiento de hormonas? yasminelle va genial

Antonio dijo...

No quiero parecer provocador, pero David parece un chulito y punto. María seguro que lo tiene clarísimo.

Saludos

Anónimo dijo...

Lo que yo diga: viniendo de un compañero de clase, de un "igual", se hace más caso que viniendo del pesao del profe. María promete.

Un post precioso (dios, qué ganas de estar dando ya clases en un insti!).

Un saludo, tu lectora Inma.

Un profe cualquiera... dijo...

Hola, Clares, yo creo que tampoco consentiría que mi hijo se beneficiara por ser hijo de profe, pero en ocasiones se benefician, es así. Meten la pata y se tiene la manga más ancha, se duda en su calificación y se les pone la mejor, pequeñas cosas (y a veces no tan pequeñas) de las que ellos seguramente no son conscientes ni se enteran.
Como bien dices la palabra de un igual tiene para los alumnos más valor que la nuestra, indudablemente.
Besos y gracias por tu visita.

Miguel, gracias por pasar por aquí, me encanta tu blog (que recomiendo a cualquier profe, jajaja), te leeré asiduamente. Te he puesto en mi barra de blogs favoritos, espero que no te importe.
María es extraordinaria, Miguel, como persona es un cielito, además de alegre y generosa. Como alumna normalita, pero no se puede ser perfecta. Estoy deseando que empiece bachillerato a ver qué tal se le da.
Un saludo.

Ali, me alegro muuuucho verte por aquí, ¿qué tal tus exámenes? Seguro que fenomenal.
¿Así que te suenan las situaciones? Son muy normalitas, todos las hemos vivido, nada nuevo.
Respecto al tratamiento que comentas, no tengo ni idea, le comentaré a María al respecto.
Besakos.

Antonio, David no es un chulito, o quizá sea mejor decir no lo era, porque ayer la volvió a armar gorda, y cada día va a peor, parece.
Abrazos gordos.

Hola, Inma, me alegro que te guste el post, y más me alegro de que tengas ganas de subirte a la tarima de un aula, ¿a qué esperas? Con esa motivación que tienes sólo se puede hacer bien, jajaja.
Besos y gracias por tu fiel visita.

Antonio dijo...

Lo que yo te diga: es un chulo. Vigila a ver qué pinta tienen sus padres.

Marta dijo...

Hola! Me ha encantado con la fidelidad que retratas lo sucedido.
Recuerdo esas situaciones a menudo...

A veces nos influye más que nos diga algo alguien de nuestra altura que un superior.

Ah! Por cierto, decirle a Maria que vaya al ginecólogo y que se lo controle. Cuando currará su jefe/a no le dejará marchar a casa una vez al mes...

Un abrazote!

Anónimo dijo...

A María: que pruebe con anticonceptivos o tés de esos que venden en las farmacias (creo que son de salvia).

A mi profe cualquiera: estoy esperando con mi motivación e ilusión puestas a punto el año 2010, en el que sin duda me reservarán una plaza para dar clases en secundaria y bachillerato... Y con suerte y un poco de paciencia, llegaré a ser ministra de educación y cambiaré el mundo de la docencia... Aunque siempre puedo esperar a que me enchufes en tu insti, si lo de las oposiciones me falla... jeje

Sigue así, Inma.

Un profe cualquiera... dijo...

Antonio, de su familia no sé nada, ¿crees que es importante?. Besos

Hola, Marta, gracias por pasar por aquí. No sé si María se controla sus dolores, pero no son cada mes, sólo un par de veces o tres al año. La preguntaré si va al médico. Otro abrazo para ti. Nos leemos.

Pues, ánimo, Inma, con grandes metas como las tuyas conseguirás grandes cosas. Respecto a enchufarte, no va a ser posible, ya sabes como es la enseñanza pública, cosa de números puros y duros, jejeje. Pero si te presentas en mi comunidad, mi centro es muy recomendable, jajaja.
Un beso

Antonio dijo...

La familia es importantísima. Decisiva. Yo no le consentiría a un hijo mío eso. No me vale pensar que nunca se sabe y que a lo mejor mis hijos me dan sorpresas. No niego que me las puedan dar, pero más vale anticiparse. Consentir tener un hijo irrespetuoso es ser un imbécil.

Oye pásate por mi blog que hay que defender a un colega.

Saludos