lunes, 8 de noviembre de 2010

Contigo es más fácil



Este curso lo empecé decidido a fomentar el trabajo en grupo con los alumnos de la ESO. Primero porque estoy convencido de que en una institución educativa se le debe dar al menos tanto valor a las actitudes y valores (frente al trabajo, los compañeros, la tarea...) como a los contenidos, y trabajando en equipo se dan más oportunidades para ello que trabajando individualmente. Y segundo porque creo que nos centramos mucho en el currículo (la parte técnica de la enseñanza) y poco en la metodología (el “oficio” de ser profe).
Los profes a los que yo admiro de entre los que he tenido se distinguen, no por lo que me enseñaron (de lo cual he olvidado la mayor parte, lo siento), sino por cómo lo hicieron y por los valores que me transmitieron.

Terminado el primer trabajo en grupo con mi 3º de la ESO, era momento de pasar un breve cuestionario de evaluación. Aunque mi impresión es que todo ha ido bien, me parecía imprescindible escuchar sus opiniones. Las preguntas eran abiertas, podían contestar lo que quisieran. Sus respuestas no han podido ser más favorables, mirad:

¿Qué cosas positivas crees que hay en trabajar en grupo?

Se manejan más ideas (9 alumnos)
Tenemos que colaborar con los demás (8)
Es más divertido (6)
Se trabaja más a gusto (2)
Se termina antes (2)
Trabajamos con quien queremos (1)
Nos portamos mejor, tenemos que respetarnos (1)
Aprendemos a valorar las ideas de los demás (1)
Debemos ser más sociables e integrarnos con el grupo (1)
Nos sentimos apoyados (1)
Podemos hablar con los compañeros (1)

¿Qué dificultades has encontrado?

Es difícil ponerse de acuerdo (11 alumnos)
Hablamos mucho (7)
Algún miembro del grupo debería colaborar más (2)
Nos distraemos (1)
No podemos dibujar a la vez (1)
Cómo distribuirnos el trabajo (1)
No podemos hacer lo que queremos (1)
Mala contestación de algún compañero (1)

¿En tu opinión, por qué merece la pena trabajar en grupo?

Es más divertido, más lúdico, más ameno (10 alumnos)
Aprendemos a colaborar (4)
Se trabaja mejor (3)
Tenemos más ideas (3)
Se aprende más (2)
No lo hacemos nunca, es una novedad (2)
Se consiguen los objetivos antes (2)
Conoces más a tus compañeros y eres más respetuoso (2)
Es otra manera de trabajar (1)
Aprendemos de los demás (1)
Podemos hablar (1)
Si uno se bloquea nos ayudamos todos (1)

Leyendo sus opiniones no me cabe ninguna duda de que es una experiencia positiva (aunque con sus dificultades).
Para mí es un placer ver cómo se ayudan, como discuten, cómo se ponen de acuerdo, como disienten, como plantean sus ideas, como valoran las de los demás, cómo se relacionan, cómo se organizan, cómo se divierten, como aprenden a convivir...

Ahora voy a hacer dos cosas:
Tomarme la libertad de aconsejaros un libro, ¿Por qué tengo que ir a la escuela? Cartas a Tobías, de Hartmut von Hentig, editorial Gedisa. Una pequeña maravilla en la que un ilustre pedagogo alemán explica a su sobrino Tobías los motivos fundamentales para asistir al cole.

Y agradecer a la señorita María su dulzura al enseñarme las primeras letras; a Don José Freitas las canciones populares que nos hacía cantar cuando nos veía cansados y distraídos (“Salid mozas a bailar, que ya resuena el pandero...”, todavía lo recuerdo, ¿dónde estará el cancionero negro que siempre llevaba consigo?); a Doña Esperanza de Miguel lo fácil y apasionadamente que enseñaba Biología en bachillerato sin utilizar nunca una hoja de apuntes; a Don José Valdés lo asequible que hacía las matemáticas de COU; a Don Manuel Guerra sus divertidos exámenes de Lógica (y por descubrirme a Idries Shah). Y a Tina, compañera mía en el instituto hasta el año pasado, que me ha enseñando el valor que tiene escuchar y respetar a los alumnos en cualquier circunstancia, incluso en la más adversa. A todos ellos, muchas gracias.

10 comentarios:

Clares dijo...

Y yo te doy las gracias a ti por este repaso de las personas que te hicieron una estupenda persona... ¿o quizás lo eras ya y por eso los recuerdas agradecido? Es la eterna pregunta de si enseñamos o descubrimos lo que ya está ahí. A veces me siento muy platónica, en el sentido de pensar que todo lo tenemos ya y sólo necesitamos quien nos vuelva la mirada hacia aquello que ya tenemos.
Lo de los equipos está muy bien, pero tengo más de treinta alumnos en cada clase y el espacio muy limitado. Mis compañeros trabajan en filas ordenadas y tendría que cambiar los pupitres antes y después de la clase. Para mí es lo más antipedagógico que existe, pero me tengo que aguantar.
Apunto el libro para buscarlo y leerlo cuando me despeje de todo el lío que tengo ahora mismo.

Novicia Dalila dijo...

Hola,
Me gustaría poder llamarte por algún otro nombre o nick, pero bueno, es el que tú has elegido...
Vengo desde el blog de Yolanda, a la que sigo desde hace un tiempo, y aunque mi trabajo está lejos del vuestro y yo siempre he mirado todas estas cosas desde el pupitre y ahora desde el punto de vista de una madre, me atrae mucho vuestra general vocación. Al menos de los profesores que leo por este medio. Sin embargo, en la vida "real" he encontrado todo tipo de maestros.... unos mejores, otros peores, unos más empáticos con los alumnos y otros completamente adversos a ellos...
Me ha gusto mucho esta entrada tuya porque demuestras una gran preocupación por tus chicos y por su formación como personas y no quería dejarla pasar sin decírtelo.
También he tomado nota del libro que recomiendas. Tengo dos hijos, una chica de 19 a la que afortunadamente no hay que convencer cada día de lo importante que es estudiar y prepararse para el futuro, y un nano de 13 al que hay que explicárselo todos los días, así que creo que a éste le va a ir fenomenal leer este libro si es que consigo que lo lea.
Muchas gracias de esta madre a veces un poco desesperada :D

Un abrazo

Novicia Dalila dijo...

p.s. Lo del nick te lo he dicho no porque me disguste el tuyo, que cada uno elige el que quiere, sino porque no me sale natural decirte:
Hola un profe cualquiera

Un profe cualquiera... dijo...

Hola Clares, tú que me quieres bien (y así lo siento aunque no nos conozcamos en persona).
Es cierto que el espacio del aula en secundaria no se distribuye pensando en el trabajo cooperativo, así que todos los días hay que andar moviendo sillas y mesas al principio y al final de la clase, pero no se tarda nada. No creas que yo ando mucho mejor en el número de alumnos, que son 27 zagales y zagalas.
El libro es muy interesante, si lo lees seguro que lo apreciarás. Besos.

Dalila, me puedes llamar profe, que es a lo que me llama la mayor parte de la gente que me rodea. También yo te visito desde la casa de Yolanda (aunque he de decirte que las letras de color sobre fondo negro de tu blog me machacan la vista, me pasa igual con Frikosal). Con los profes ocurre como con las monjas, algunas buenas otras malas, aunque vistan hábito (que a ti te sienta realmente bien) y hablen en nombre de Dios, seguro que sabes de qué hablo... Pero todos sobrevivimos a nuestros profes, qué se fastidien!
Espero que encuentres el libro y lo leas, y mucho mejor si lo lee tu hijo. Y no te desesperes. Besos.

Pilar dijo...

Ya veo que tratas de que tus alumnos
aprendan bien y mejor cada dia, cosa
que hoy en día hay que ensalzar.
Veo que recuerdas a muchos de tus profesores
con cariño y agradecimiento, quizá alguno lea este
BLOG y se acuerde de ti como buen chaval que
eras. Pero no cabe duda, te inculcaron ser responsable
por eso has llegado a donde estas, incluso sin darte
cuenta a ser profesor. ¡ENHORABUENA MANUEL!

Un profe cualquiera... dijo...

Muchas gracias Pilar, hay profesores que se nos hacen imborrables e indispensables para pensar en lo que somos. Y eso de que uno se hace profesor casi sin darse cuenta... con una oposición de por medio ni más ni menos. Y no me llamo como usted dice, soy un profe cualquiera. Besos.

Un profe cualquiera... dijo...

¡¡Innnnnmmmmaaaaa!! A ver si gritando...

Anónimo dijo...

Lo he leido,lo he pensado y he hecho autocritica de un mal día.Gracias profesor

Yolanda dijo...

Profe, la formación personal es lo más importante en la educación, digan lo que digan algunos. También es lo más laborioso y arriesgado. Todos recordamos a los maestros que hemos tenido por cómo eran y el trato que nos dispensaban, no los conocimientos en sí. Por eso me gusta ser tutora, a pesar del trabajo que da. El recuerdo que nos queda es el personal, no el académico.
Te recomiendo que leas, si puedes, el libro "Querida maestra", de mi colega Julia Resina. Está en La Esfera de los Libros. Es todo verdad, pura experiencia llena de cariño a lo largo de treinta y muchos años.
Cada clase es una prueba, un ensayo de algo diferente, una manera de enfocar la situación de los alumnos. Puedes variar la distribución de las mesas, los grupos ( a los míos les encanta la forma de U, pero charlan por los codos), las actividades... De nosotros depende el éxito de la clase, tenemos más importancia de lo que creemos.
Un abrazo, colega.

Un profe cualquiera... dijo...

Leeré el libro que recomiendas, Yolanda, ya te contaré. Un fuerte abrazo.