viernes, 19 de noviembre de 2010

Tizas



Marta es alumna mía de 1º de bachillerato. Su madre, Berta, es una buena amiga. Le pregunto qué tal va su hija y me comenta que bien, que está muy contenta en el instituto; también me cuenta que se ha echado novio, su primer novio. Se la nota preocupada, como suelen estarlo las madres por este tema a estas edades.

La clase de Marta me encanta: son participativos, trabajadores, han entrado bien en la dinámica de la asignatura... Son el grupo que me hace disfrutar este año, con ellos es fácil ser profesor, disfruto siendo su profesor.

Ayer tenía clase con ellos a última hora.

-”Por favor” les digo, “hoy tengo prisa por irme, tengo a un grupo de 3º de la eso castigado a séptima hora. Si sois tan amables, cerráis las ventanas, bajáis las persianas, apagáis las luces y al salir cerráis la puerta.”

Y sin más salgo pitando del aula. Sobre mi mesa quedan, por las prisas, las reglas y las tizas de colores sin recoger.

Mientras estoy con el grupo castigado pienso en las tizas olvidadas, una caja recién estrenada, y me imagino a los chavales aprovechando mi descuido. Tras el castigo vuelvo a mi aula a ver qué ha ocurrido y, para mi sorpresa, me encuentro las reglas ordenadas y las tizas metidas en su caja, como nuevas.

Hoy he preguntado quién fue el que recogió las tizas. Javier levanta la mano.

-”Muchas gracias, Javier. Ese detalle da idea de tu gran calidad humana”, le digo con cierto tono de vacile...

Cuando termina la clase Javier y Marta se van juntos, en el pasillo se dan la mano. No creo que Berta deba estar muy preocupada.

6 comentarios:

Clares dijo...

Qué preciosidad de historia, Profe. A veces ocurre y eso nos da nuevas esperanzas y fe en la vida. Berta no tiene de qué preocuparse, ni siquiera tendría de qué si Javier fuera, digamos, mas "malo", o sea, que hubiera pintado un poco con tus tizas o se hubiera llevado alguna o todas. Pero ese detalle fino de dejarlas de nuevo en su lugar y ordenarlas, es todo un síntoma.
Me encanta venir a tu blog, porque entre tanto griterío contra el estado de la enseñanza y tanta voz interesada en el desprestigio de la profesión y del alumnado, eres un rayo de luz.
Y si no vengo más o con la diligencia que te mereces, es porque voy hasta el cuello con mis alumnos y con otras cosas que llevo adelante.
Besos.

Un profe cualquiera... dijo...

Vaya, Clares, qué bonito lo que me acabas de escribir! Javier es una delicia de chico, con una personalidad muy definida, interesado por lo que le cuentas, respetuoso... Quién pillara muchos así.
Yo también creo que se pone poco el acento en lo positivo. Pero la gente tiene que desahogarse y contar lo que le preocupa.
Tus visitas son siempre muy muy bien recibidas.
Besos.

Un profe cualquiera... dijo...

Inma, Inma, Inma... (quizá con telepatía)

Cristinaa dijo...

El simple hecho de que se lo haya dicho a su madre ya significa que él es un buen chico: no tiene tanto miedo a las replesalias.

Yo creo que sí habría usado alguna tiza, pero no me habría llevado ninguna a casa jaja
Un beso, y sigue disfrutando con ese curso! :)

Un profe cualquiera... dijo...

Muchas gracias Cristina, tu paso por aquí siempres es motivo de alegría. Besos

Garin P. dijo...

¡Vaya! Qué alumnos más educados. Si ellos se comportan así es que te has ganado con creces su respeto. Disfruta de este curso. :)