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viernes, 8 de octubre de 2010

Ruido


-”El útimo día de clase estuvo bien, estoy contento con lo que hicísteis” les digo a mis alumnos de 3º ESO, que estuvieron trabajando en grupo. “Pero hubo un detalle que deberíamos mejorar: demasiado ruido”. Ellos están de acuerdo.

-”¿Cómo lo solucionamos?
-”Pues profe, nos puedes dar tres avisos y si seguimos con mucho jaleo nos castigas” dice Jefferson; Roberto lo apoya.
-”Veréis, no quiero castigaros. No creo en el aprendizaje bajo la amenaza de un castigo.”
-”Pues nos pones un positivo” dicen a coro algunos. “Nos subes la nota 0'10 puntos, 0'25 puntos...” parece una subasta.

Estoy decidido a seguir sus sugerencias. Me hago el pensativo, pongo cara de sopesar su propuesta.
-”Vale, os subiré 0'25 puntos en la nota de la evaluación cada día que seáis capaces de trabajar en grupo sin que se monte mucho follón” les concedo.
-”Pero ¿¡cada día!?” pregunta María y añade, “entonces podríamos aprobar con sólo estar callados.”
Todos ponen cara de felicidad. Ya empieza a notarse menor ruido, levantan la mano para pedir turno de palabra, no hablan a gritos.
Elena no está de acuerdo.
-“Pero entonces todos vamos a sacar ochos y nueves, y no distinguiremos la calidad de los trabajos por su calificación, será un lío.” Alguno más la secunda.
-”¿Os parece que va a ser fácil?”
No, no se lo parece.

-”Bien, empecemos ahora mismo. Pero yo no quiero ser el que decida si habéis conseguido lo pactado, habéis de ser vosotros.”
-”Pero podemos decir que sí hemos sido capaces aunque pensemos que hemos hablado mucho. Te podemos engañar.” dice Cristina.
-“Sí, pero confío en que vais a ser honestos.” afirmo. “Elegid a uno de cada grupo. Serán cinco personas en total. Al final de la clase me diréis si os debo sumar o no los 0'25 puntos. ¡A trabajar!”
Y se ponen a ello en una actitud muy diferente a otros días. De vez en cuando me acerco y pongo la oreja, les observo y estoy feliz, ¡está dando resultado! Además están trabajando a mejor ritmo. Sólo veo ventajas al asunto. 

La clase está a punto de terminar. Los cinco jueces sonoros se reúnen y me dan su veredicto:
-”No lo hemos conseguido, profe.”
-”No os preocupéis, el ambiente en clase ha sido MUCHO mejor que otros días, pero ciertamente lo podéis mejorar. Haremos como en Pasapalabra, estos 0'25 puntos de hoy los acumularemos a los del próximo día. Y si lo conseguís entonces, os pondré 0'50 puntos.”
Están felices con la propuesta.  

Veremos que ocurre el miércoles. Ya os contaré.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Gravedad

Al final de esta mañana, cuando ya había encarrilado la clase en 3ºA y tenía a todos los chicos y chicas trabajando, me fijo en una mancha blanca en una pared: alguien ha estallado contra ella un Tippex.


-”¿Y aquí, qué ha pasado? “, pregunto. Nadie contesta, pero veo que Alejandro mira hacia su izquierda, a Marc, que no ha levantado la cabeza de su dibujo mientras yo hablaba. 


-”¿Qué es lo que ha pasado, Marc?” le pregunto. 


Marc reacciona y me mira sorprendido de mi puntería, digamos.


-”Que se me rompió el bote de Tippex”, dice con franqueza, aunque intentando maquillar lo que ha pasado. 


Marc es más bien alto, delgado y guapo, con unos ojos de color azul claro que le vienen de sus antepasados de origen alemán. Lleva su pelo rubio muy rapado. Es un chico noble y no elude su responsabilidad, lo cual le agradezco. 


-”Pues habrá que limpiarlo, ¿no?” 


Él afirma con la cabeza. 


Sé que no va a haber problema, mañana cumplirá su palabra, ahí queda zanjado el asunto. Ahí queda zanjado hasta que Guillermo, el delegado del curso levanta la mano. 


-”Profe, es que en el cambio de clase” -comienza a explicarme- “a Marc se le ha caído el bote...” En este punto yo le paro. 


-”Alto, alto, Guillermo. Te agradezco tu interés por el caso. Pero cuando yo estudiaba, de eso hace ya muchos años y puede que las cosas hayan cambiado, aprendí que la ley de la gravedad siempre atrae a los cuerpos hacia abajo. ¿Sigue siendo así? Porque si no ha cambiado, no entiendo que algo se caiga y se golpee contra una pared.” Risas generales, Marc sonríe. 


-”Venga, seguid trabajando, por favor.” 


Ahora si parece que el caso está zanjado. Mañana se limpiará la pared. 

lunes, 12 de enero de 2009

Boban se sabe la teoría


Boban es alumno de 1º E de la ESO. Siempre que entro en su clase está fuera de su sitio: corriendo, brincando, cantando, jugando, peleando, tirando cosas, gritando... ¡¡SIEMPRE!!

Si os acordáis, era el compañero que suministraba a Aarón los materiales para su investigación de finales de octubre. 


Por más que le digas que tiene que tener otra actitud en clase, por más que le regañes, o que le castigues, no se consigue nada. En realidad, no hay ningún problema, sólo que es un niño con demasiada energía. Las molestias que causa nunca son graves. Pero debe aprender a controlarse. 


Hoy en vez de regañarle, le he pedido que escribiera sobre su comportamiento, rogándole que fuera sincero: 


-“Si tu no eres capaz de ver lo que ocurre, Boban, es imposible que se dé un cambio, ¿lo entiendes?”


No hay duda de que lo entiende, pues esto es lo que ha escrito:



MI COMPORTAMIENTO


-“Mi comportamiento está mal no tengo que hacer tonterías en los cambios de clase. Cuando toca, me tengo que quedar sentado en la silla preparar el material y esperar a la profesora en silencio. Si me porto mal me van a castigar y poner un parte. Hoy me he portado mal por jugar en los cambios de clase y me han castigado.

Tengo que escuchar a los profesores y hacer lo que me mandan o me digan. No tengo que pegarme con mis compañeros ni decir palabrotas.”



Bien, como podemos comprobar Boban se sabe la teoría. Ahora sólo falta que la ponga en práctica. 

Seguro que comienza un día de estos...



miércoles, 17 de diciembre de 2008

Fátima

Fátima tiene catorce años, es alumna de 1º de la eso, y repetidora. Tiene unos preciosos ojos negros y rasgados como no hay otros en el centro. Es una niña dulce y agradable de trato, que el verano pasado cuidaba a un niño de la edad de mi hijo, cinco años. Vive con su abuela, con su padre y con su tío. No con su madre. 


Fátima no se diferenciaría de sus compañeras si no fuera porque tiene un problema serio de obesidad, un problema que le hace ser tímida y desconfiada, y que le provoca dificultades de relación con sus compañeros. No es nada popular en su clase, y en ocasiones debe aguantar los comentarios malintencionados de algunos de sus compañeros y compañeras. 


El viernes pasado Jefatura intervino hachís a varios alumnos y alumnas del centro, de 1º, 3º y 4º de la eso, detrás de los cuales llevaban desde hacía tiempo. Todos consumidores, menos uno, la persona que metía y pasaba la droga en el centro. Esta persona era Fátima.


Yo no sé que le ha llevado a Fátima a cometer una tontería como ésta, que va a tener graves consecuencias para sí misma y para otros compañeros. Quizá hayan sido las ganas de granjearse la aceptación del grupo, sus deseos de integrarse, sus ganas de eludir los problemas con sus compañeros. Quizá pensara que las duras palabras que recibía del grupo se convertirían en palabras de admiración y respeto, no sé. Tampoco sé de donde sacaba Fátima el hachís que traía al centro, aunque puedo imaginarme que se lo haya quitado a alguien muy cercano. También puede ser que me equivoque. 


Lo que sí sé es que Fátima desearía tener un poquito más de cariño.

jueves, 11 de diciembre de 2008

María, valor seguro

En nuestras jornadas de evaluación, tras haber terminado las deliberaciones de los profesores, se les da unos minutos a los delegados y delegadas para que transmitan a la junta sus impresiones de cómo va el año, sus quejas de lo que no marcha, sus sugerencias de cómo mejorar, sus preocupaciones sobre lo que queda de curso.

A mí, es el momento que más me gusta: les veo tan nerviosos (hablar delante de tantos profes no debe ser fácil para ellos), tan conscientes de la responsabilidad que tienen por ser los representantes del grupo, tan decididos a transmitirnos sus ideas, tan dispuestos a soportar la crítica que debe llevar a un mejor funcionamiento del grupo, que me emociona, sinceramente.

En ocasiones desaprovechan esa oportunidad y no van, o acuden sin haber preparado la cita. En otras, su contribución es determinante para conocer un caso de acoso, o para arrojar luz sobre el mal comportamiento de un grupo. Algunas veces el delegado o delegada debe soportar estoicamente duras palabras del profesorado, siendo capaz de entender que no son personales y que nuestras quejas son hacia el grupo, y que cuando sean transmitidas a sus compañeros estarán cumpliendo su cometido.

Siempre es interesante oírlos, y sólo por ello merece la pena la paliza que supone una tarde completa de evaluaciones.


Nosotros hoy hemos tenido evaluaciones y, como en los años anteriores, María no ha faltado a su cita.

María cursa cuarto de la eso y es delegada de su grupo. También lo fue cuando estudiaba tercero, cuando hizo segundo (dos veces) y cuando cursó primero. ¡Sí señor, tiene vocación y sus compañeros confían en ella!

María sabe que el grupo tiene una valiosa oportunidad y nunca, nunca la desaprovecha: moviliza a su grupo, le hace reflexionar y sacar sus conclusiones, y por último viene y nos las cuenta. ¡¡Vaya delegada excepcional!! Y como sabe que los nervios o la memoria pueden jugarle una mala pasada, lo trae todo perfectamente escrito, y perfectamente nos lo lee desde sus papeles, pausadamente y concentrada. ¡Qué placer escucharla! ¿Queréis saber qué nos ha transmitido esta vez? Vamos a oírla:


-”Un año más como delegada de un curso, en esta ocasión 4º C, me presento ante esta junta como portavoz y representante de mi clase.

En esta exposición trataré de haceros llegar diferentes aspectos del desarrollo de este trimestre.”


-”En primer lugar:

En general hemos sido algo pasivos en un principio. Reaccionamos tarde, pero todos y cada uno de nosotros pondremos los medios necesarios para un mayor rendimiento.

Estamos en tránsito hacia la madurez, la cual en ocasiones se podría apreciar que destaca favorablemente en nosotros, pero que en otras brilla por su ausencia.

A su vez, hemos apreciado una evolución en nuestra conducta referente al respeto del turno de palabra entre nosotros, cosa que al principio no se cumplía.”


-“En segundo lugar: me gustaría enumerar una serie de peticiones.

En ciertas épocas de excesivos exámenes, rogaríamos a todos nuestros profesores que fueran más comprensivos a la hora de mandarnos deberes para casa ya que en dichas épocas solemos carecer de tiempo suficiente.

Creemos lógico que además se nos avise de las fechas de exámenes con unos diez días de antelación aproximadamente para una mejor preparación de estos.

A su vez también, al día se pediría que no se tuvieran más de dos exámenes de materias con mucho contenido.

Y como última petición, estimada como una de las más importantes, se suplicaría que se tomaran unas medidas severas para los alumnos que interrumpan el desarrollo normal de la clase.”


-”Y para finalizar, pretendo nombrar una serie de agradecimientos a los miembros del profesorado.

Agradecer en general el esfuerzo y la dedicación de los profesores al facilitarnos los datos en forma de esquema para una mayor comprensión de los contenidos.

A su vez, las numerosas excursiones que hemos tenido en el trimestre, que han conseguido en todos nosotros una mayor motivación.

En ciertas clases, la reproducción de videos, actividades de canciones, etc.

Y la publicación del blog en internet, para aclaración de dudas y curiosidades."


-"Gracias a todos y cada uno en particular por dedicarnos este tiempo."


ESO 4º C.


¿Qué os parece?


Al terminar, he salido detrás de ella y la he pedido sus apuntes, y ella ha sido tan gentil de dármelos y de darme además, ¡oh, suertudo de mí! un par de besos.


¡Gracias María, ya estoy deseando que llegue la segunda evaluación!


jueves, 20 de noviembre de 2008

¡Héroes!

En mi instituto alguien ha pegado por las paredes la fotocopia de un artículo aparecido en la prensa, publicado por el diario Expansión, en el que el autor, padre de una chica de secundaria, cuenta la experiencia vivida al tener que cambiar a su hija de centro empezado ya el curso. A mí me parece un artículo bonito, y aquí lo pincho yo. Lo hago sin permiso de su autor, Ángel Guirao; si acaso pasara por aquí, señor Guirao, me gustaría pedirle que no se enfade, y decirle que yo le dejo que utilice TODO lo que quiera de este modesto blog... Ahí van sus palabras. 

"Héroes"
Ángel Guirao

     "Soy consciente de que el compromiso que adquirí con este periódico consistía en escribir una columna quincenal que versara sobre temas de márketing y comunicación en el marco de mi experiencia profesional. Hasta el momento, con mayor o menor fortuna, creo haberlo cumplido. Sin embargo, voy a aprovechar la de hoy para, bajo la excusa de que un elemento fundamental en la creación y sostenimiento de las marcas es su red de ventas, en la que parece que solamente se piensa cuando se la necesita para impulsar la colocación de un producto, relatar una experiencia personal. 
     Por causas que no vienen al caso, nos hemos visto obligados a cambiar a nuestra hija pequeña de colegio. Objetivo: encontrar un instituto público en la Comunidad de Madrid en el que hubiera una plaza de primero de bachillerato en el área de Ciencias Sociales con la optativa de italiano como segundo idioma; conscientes de que matricularla empezado el curso conlleva un incómodo proceso de adaptación.
     Con este bagaje, al primer lugar donde un padre o una madre se dirige es a la Consejería de Educación, concretamente a la Dirección del Área Territorial de Madrid, para requerir información sobre los posibles institutos que cumplan los requisitos esperados. Pues bien, aquí es donde la red de ventas y la imagen de marca empiezan a hacer aguas. No existe nada parecido a un listado de institutos de bachillerato con plazas disponibles, ni tan siquiera uno que incluya aquéllos que tienen italiano como primera o segunda lengua. En este sentido, también fallan otros vehículos de comunicación e información imprescindibles para el sostenimiento de una marca a día de hoy: el teléfono y la página web. Imposible dar con la información deseada, ni siquiera dirigiéndose a la Inspección Educativa de la Consejería. Sólo existe una solución: visitar los institutos uno por uno.
     Por si esto fuera poco, la atención dispensada, no siendo mala, resulta fría y distante, e incluso los modelos a rellenar para realizar cualquier solicitud resultan ser aquéllos de mi adolescencia en los que uno se dirigía a la Administración en términos de Expone y Solicita y siempre dirigidos al Ilmo. Sr, quien era de todo menos un servidor público, probablemente porque no era el público quien le elegía para el cargo.
     Con esta imagen de la enseñanza pública, comienza el periplo por los institutos más próximos a tu lugar de residencia. Y se entra en el primero temeroso, huidizo, como intentando no molestar, a ver si le hacen a uno el favor de que su hija pueda estudiar allí. Pero resulta que esta red de ventas no tiene nada que ver con la otra, que es una auténtica red de ventas. La que desearía desde la mas grande de las multinacionales hasta el más pequeño de los comercios. Desde el bedel que te abre la puerta, los profesores que te presentan y saludas por los pasillos, los jefes y jefas de estudio y las directoras de los ocho institutos visitados son los auténticos responsables de que la educación funcione en este país. Con que cuiden de nuestros hijos la mitad de lo que lo han hecho conmigo ya sería bastante. Todo han sido facilidades, han demostrado una eficiencia extraordinaria y un trato amable, poniendo de manifiesto en todo momento que lo menos importante era rellenar papeles, impresos y modelos. Lo importante era la educación de nuestra hija e incorporarla de inmediato, es decir, ese mismo día a esa misma hora. ¡Y luego ya veremos lo que hay que rellenar!
     Por eso tenía que escribir esta columna. Para darles las gracias públicamente. No por mi caso personal, sino por demostrarme que los profesores de los centros públicos son unos héroes que se levantan temprano todas las mañanas para dejarse la piel en uno de los terrenos de juego más peligrosos, emocionantes y fundamentales: la educación de nuestros hijos. Y que lo hacen con una dignidad, dedicación y cariño que uno no pensaba que existía. Si alguien pensaba que la vocación no existe y que el mundo se mueve por dinero, que se acerque a los institutos públicos y compruebe su error. ¡Que gran vasallo si hubiese buen señor!"

Gracias, señor Guirao, ¡es usted mi héroe!

viernes, 24 de octubre de 2008

Yo también soy profesor de instituto

Sí, yo también soy profe como tú, (o soy el profe de tus hijos, o peor, soy tu profe) y tengo ganas de contar historias, historias de adolescentes: de adolescentes apasionados, de adolescentes con proyectos, de adolescentes perdidos, de ávidos lectores adolescentes, de teléfonos pegados a adolescentes, de adolescentes mentirosos y padres crédulos...

Como por ejemplo la historia de Almudena. Ahí va:

Almudena tiene 19 años y miente a sus padres. Les miente y les dice que está en la universidad estudiando enfermería cuando en realidad está tripitiendo 1º de bachillerato, ¿qué os parece?
La familia se ha enterado de toda la tostada cuando la tutora de Almudena ha llamado a preguntar por qué falta tanto últimamente, una llamada de rutina. 

-"¿Cómo que la tutora del instituto si mi hija está en la universidad?- dice el padre incrédulo
-"¡Si hasta me enseñó en internet las listas de haber sido aceptada en la Escuela de Enfermería!"- balbucea asombrado.

Así ha sido, adolescente mentirosa y padres crédulos.
Detrás de la historia hay un montón de notas falsificadas, comunicaciones no entregadas, mensajes en el contestador borrados antes de que los oigan los padres... toda una farsa.

Lo comento con amigos (todos temerosos papás y mamás de niños de 4 ó 5 años) y nos preguntamos si toda la responsabilidad es de los padres. Ángeles, que es madre de trillizas, dice que sí, "esos padres no han cumplido con su labor, ¿no se han preocupado nunca de ir al instituto a informarse?". Paz, madre de un tímido niño se pregunta si desde el instituto no se podría haber hecho más, "quizá ahí haya parte de responsabilidad..." dice.

A mí me queda la duda. El martes próximo vendrá la familia a darnos más datos, o a pedirnos explicaciones, ya veremos.

¿Tú que opinas?