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jueves, 25 de noviembre de 2010

Las hormonas




Markus, Guillermo y Javier, de 2º de la ESO, están castigados en Jefatura por portarse mal durante la clase de Lengua. Tienen trabajo para hacer, unos ejercicios sobre el uso correcto de la i griega. Mientras trabajan oigo sus voces. Como sólo tienen un libro, Markus va leyendo:

-"Se utiliza i griega en las sílabas yer y yec, como por ejemplo en yermo y eyector."
-"En las palabras con prefijo ad- y sub- seguidos de i griega: como en adyacente y subyacente."
-"En las palabras terminadas en i griega cuando ésta pertenece a un diptongo o triptongo, salvo en el caso de saharaui, fui y bonsai."
-"Cuando es conjunción copulativa."

A esto último Javier añade muy serio:

-"Estoy malo, tío, estoy malo, tengo las hormonas que no se puede..."


A esa edad, todos sus caminos llevan a Roma...

domingo, 16 de noviembre de 2008

¡¡Soy rico!!


Nicomedes es un profesor de matemáticas que ha dejado castigados durante el recreo a cuatro alumnos de 1º de la eso que le han estado dando la lata en clase. Después de reprenderlos un poco, aguanta sus previsibles quejas:



-“¡No nos castigues profe, si no hemos hecho nada, anda...!” dice David.


-”Déjalo David, si es que a los profes les encanta castigar, aunque no tengan razón, es que disfrutan con ello...” dice Álvaro indignado mientras desenvuelve su bocadillo. Sus compañeros asienten.


Nicomedes no les hace ni caso. Van pasando los minutos. Álvaro, mastica muy pensativo mientras mira a Nicomedes. 


-”¿Profe, tu eres rico?”, pregunta de improviso.


-”¿Rico yo, de dónde te sacas eso? No, no, yo no soy rico, Álvaro, ya me gustaría, ya.” 


-”Como tienes un BMW y un ordenador portátil...” suelta un poco descarado.


-”Bueno, eso es cierto, pero no soy rico, no. Un portátil hoy en día no es algo caro, y respecto al coche, creo que hay que tener un vehículo seguro que pueda prevenir posibles desgracias” le explica Nicomedes.


-”Claro, si fueras rico no serías profesor.” dice, aplicando su lógica particular, y quizá algo despectivo.


-”Ser profesor no tiene nada que ver con ser rico, es algo vocacional. Aunque fuese rico, sería profesor igualmente. A mí me gusta mucho mi trabajo, Álvaro, me reporta muchas satisfacciones pese a los momentos difíciles que hay de vez en cuando.”


-”A mí no me gustaría ser profe, vaya rollo, todo la vida metido en un instituto...” dice el chico bastante categórico, aunque tras unos momentos añade: 


-“Bueno, sí que me gustaría, para poder castigar a todo el mundo, se iban a enterar!!”, amenaza sonriendo malicioso...



¡Que dios no nos ponga donde lo haya!, como decía mi abuela.