Boban es alumno de 1º E de la ESO. Siempre que entro en su clase está fuera de su sitio: corriendo, brincando, cantando, jugando, peleando, tirando cosas, gritando... ¡¡SIEMPRE!!
Si os acordáis, era el compañero que suministraba a Aarón los materiales para su investigación de finales de octubre.
Por más que le digas que tiene que tener otra actitud en clase, por más que le regañes, o que le castigues, no se consigue nada. En realidad, no hay ningún problema, sólo que es un niño con demasiada energía. Las molestias que causa nunca son graves. Pero debe aprender a controlarse.
Hoy en vez de regañarle, le he pedido que escribiera sobre su comportamiento, rogándole que fuera sincero:
-“Si tu no eres capaz de ver lo que ocurre, Boban, es imposible que se dé un cambio, ¿lo entiendes?”
No hay duda de que lo entiende, pues esto es lo que ha escrito:
MI COMPORTAMIENTO
-“Mi comportamiento está mal no tengo que hacer tonterías en los cambios de clase. Cuando toca, me tengo que quedar sentado en la silla preparar el material y esperar a la profesora en silencio. Si me porto mal me van a castigar y poner un parte. Hoy me he portado mal por jugar en los cambios de clase y me han castigado.
Tengo que escuchar a los profesores y hacer lo que me mandan o me digan. No tengo que pegarme con mis compañeros ni decir palabrotas.”
Bien, como podemos comprobar Boban se sabe la teoría. Ahora sólo falta que la ponga en práctica.
Seguro que comienza un día de estos...